Una nación no es un escenario de entretenimiento. Sus decisiones afectan escuelas, hospitales, seguridad, empleo, justicia, relaciones internacionales y derechos fundamentales. Quien aspire a dirigirla debe demostrar que comprende esa responsabilidad y que puede convertir promesas en políticas públicas sometidas a la ley, al presupuesto y al escrutinio ciudadano.
Santiago Matías ha construido una plataforma mediática de gran alcance y ha demostrado capacidad para producir contenido, formar audiencias y hacer negocios. Esos logros merecen reconocerse en su propio terreno. También corresponde preguntar qué experiencia ofrecen para administrar el Estado, negociar entre intereses opuestos, seleccionar funcionarios competentes y responder por decisiones cuyos costos recaen sobre toda la población.
El peligro aparece cuando la popularidad se presenta como sustituto de la preparación y el conflicto permanente como prueba de liderazgo. La provocación puede aumentar una audiencia; en el gobierno puede deteriorar instituciones, convertir el desacuerdo en enemistad y premiar la lealtad personal por encima de la capacidad. Un presidente necesita tolerar la crítica, explicar sus decisiones y aceptar límites incluso cuando cuenta con respaldo popular.
La evaluación debe ser concreta. ¿Qué conoce el aspirante sobre la Constitución y la administración pública? ¿Qué equipo propone? ¿Cómo financiará sus planes? ¿Qué mecanismos aceptará para prevenir conflictos de interés y abuso de poder? ¿Cómo tratará a periodistas, opositores, empleados y ciudadanos que no lo admiren? Estas preguntas valen más que cualquier eslogan, insulto o cifra de seguidores.
La democracia permite que cualquier ciudadano aspire y que los electores decidan. Esa apertura también exige criterio. AntiFoke sostiene que el futuro del país no debe entregarse como premio a la fama ni como extensión de un espectáculo. Antes de conceder poder público, corresponde exigir preparación demostrable, experiencia pertinente, propuestas examinables y un compromiso claro con la dignidad de todos los dominicanos.
