Una plataforma decide qué conductas coloca bajo sus luces. Esa decisión no convierte necesariamente al invitado en modelo, pero sí concede atención, prestigio momentáneo y circulación. Cuando los relatos de armas, agresiones, relaciones destructivas y muerte se presentan entre bromas, curiosidad íntima y frases diseñadas para hacerse virales, el riesgo es que la consecuencia humana quede subordinada al entretenimiento.

Los dos recortes deben leerse con cuidado. En el segundo, la joven no recomienda buscar una relación con un hombre violento. Dice precisamente lo contrario: aconseja evitar a “los malos” porque al final se sufre. Convertirla a ella en culpable de promover aquello que rechaza sería tergiversar sus palabras. Su intervención contiene una advertencia, aunque la formule con el lenguaje informal del espacio en el que participa.

La crítica corresponde principalmente al tratamiento mediático. Un medio puede escuchar estas experiencias y, al mismo tiempo, ofrecer contexto sobre violencia de pareja, consecuencias penales, duelo y formas de solicitar ayuda. También puede preguntar qué aprendió la persona y qué señales deberían reconocer otras jóvenes. Cuando prescinde de ese contexto y privilegia los detalles más llamativos, la conversación deja de orientar y empieza a comercializar el impacto.

La repetición importa. Los modelos sociales no se forman únicamente mediante elogios directos. También se construyen cuando ciertas figuras, estilos de vida y conflictos reciben una visibilidad constante mientras la educación, el trabajo responsable, el autocuidado y la convivencia apenas aparecen. La audiencia aprende qué merece atención aun cuando el presentador nunca pronuncie la palabra “ejemplo”.

Esto no exige censurar testimonios ni negarles voz a mujeres jóvenes. Exige mejores preguntas y una edición consciente de sus efectos. Quien ha vivido una relación dañina puede aportar una advertencia valiosa; el deber del medio es evitar que esa experiencia quede reducida a morbo, sexualización o una anécdota graciosa. La dignidad de la persona entrevistada y la utilidad pública del relato deberían pesar más que la posibilidad de producir otro corte viral.

La discusión adquiere mayor relevancia cuando el principal responsable de una plataforma manifiesta aspiraciones políticas. Una emisión aislada no demuestra por sí sola cómo gobernaría Santiago Matías ni significa que comparta cada expresión de sus invitados. Sí permite preguntar qué valores premia su ecosistema mediático, cómo ejerce su capacidad de amplificación y qué responsabilidad acepta por el efecto cultural de sus contenidos.

Promocionar los peores ejemplos no siempre consiste en pedir abiertamente que se imiten. A veces consiste en extraer de una historia sus elementos más escandalosos, retirar casi todas sus consecuencias y ofrecerla como mercancía de consumo rápido. La salida no es atacar a quienes cuentan lo vivido. Es reclamar a los medios que transformen la atención en contexto, prevención y aprendizaje, en vez de alimentar el mismo ciclo que luego dicen observar con sorpresa.